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lunes, 8 de octubre de 2012

VÍA CRÍTICA / ¿Democracia "tercermundista"?


Miguel Ángel Gómez Polanco

"La gente talentosa y trabajadora son los pies de Venezuela, no un presidente, ni un alcalde, ni un gobernador"

-Anonymous 


"Demos", pueblo; "kratos", poder. El pueblo posee el poder para gobernar y ser gobernado. Venezuela, un ejemplo. Si ganó Hugo Chávez, es lo de menos. El interés y la participación ciudadana, es el comienzo de la democracia. Sencillo; sin complicación.
            Y sí: quizás se trate de una nueva reelección para quien ha hecho de la economía nacional un albur basado en la repartición de recursos -principalmente provenientes del petróleo- entre sus países aliados; esos que aún creen en la legitimidad del socialismo como postura favorable y no como un desgastado discurso globalifóbico que combate a otro igual de anticuado y recurrente de la colonización en pleno Siglo XXI, denominado “capitalismo”.
         Es más: si de "dictaduras perfectas" hablamos, como aquella que decía Vargas Llosa; la de Venezuela lo es: poder perpetuado, séquitos, manipulación y –agrego- creencias bolivarianas promotoras del radicalismo; pero con una enorme diferencia: la participación ciudadana en absoluta democracia.
     No obstante, hoy en día este concepto –el de la democracia- ha dejado de lado la racionalidad francesa derivada de la revolución de 1776 en aquel país, para convertirse en un tópico que apuesta a lo funcional, convirtiéndola en una sistematización de conductas y pensamientos que se decantan en los que, hoy por hoy, son considerados su base primordial: los ideales.
        De hecho, es esto lo que sobresale del proceso vivido en Venezuela el pasado domingo y que quizás en México aún falta, más que comprender, redimir.
       Ni medidas que pretenden garantizar legitimidad al Estado como el voto obligatorio sancionado (practicado en algunos países de AL con diversos niveles de desarrollo como Honduras, Paraguay, Argentina, Brasil, Uruguay o Chile; mientras que en México, es referido constitucionalmente en el Artículo 36 como una “obligación ciudadana”) han logrado potenciar la consolidación democrática, como en este caso sucedió en Venezuela.
       Lo mismo sucede del lado ciudadano, con el establecimiento o replanteamiento de la democracia “propuesta” por el movimiento #YoSoy132, cuya metodología coincide con los manuales de resistencia exclusivos para el derrocamiento al estilo del filósofo norteamericano Gene Sharp; pero no promueven el fomento de un ideal democrático palpable.
       Entonces ¿qué nos diferencia con un país considerado de tercer mundo en el ejercicio de una democracia participativa de tal magnitud?

SUI GENERIS
Ensimismados en un poder que aparentemente los aleja de un progreso efectivo como país -sobre todo considerando los estándares que hoy en día exige América Latina-, Venezuela demostró este domingo que confía en las instituciones y en los procesos que se realicen para su renovación o permanencia -tal como lo hizo en un pasado reciente (2004) por la vía del Referéndum-, postulando, además, a un líder opositor para el futuro en la persona Henrique Capriles, quien no faltando a la conducta mencionada, aceptó con honor la derrota y con seguridad fungirá como estandarte para posteriores comicios.
        Por eso, amiga y amigo lector, soy capaz de decir que el día que México alcance un 80 por ciento de participación electoral como en aquellos lares, le pondré un altar al Consejero Presidente en turno, pues significará que la conciencia sobre el potencial del pueblo y nuestras creencias, sean rojas, azules, amarillas o de cualquier color que presuman las demás rémoras políticas, habrá triunfado, por encima del arrabal y el espectáculo que pareciera vital en la toma de una decisión para nuestro país, inspirado por las propias instituciones y figuras de la política nacional, secundados por los medios de comunicación y la misma sociedad.
         Después de todo, algo es indudable: en  toda ideología hay algo rescatable y susceptible de adopción para integrar un criterio verdaderamente democrático o por lo menos, ideal. Mientras ¡yo invito las arepas con frijoles!






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lunes, 16 de enero de 2012

VÍA CRÍTICA / Excusa número 2012: ¿voto obligatorio?

Miguel Ángel Gómez Polanco

 
“A fuerza, ni los zapatos entran”; popular dicho con infinitas reproducciones en la historia y de virtuosa veracidad, aunque en México se interprete más como una imposición, que como una reflexión.

            Y es que después de conocer la propuesta del diputado mexiquense, David Ricardo Sánchez Guevara –para su desgracia, priista, con lo que desató una peor malversación de su “ideota”-, respecto a la posible modificación al Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales (Cofipe), que establecería el voto como algo obligatorio y de inmediata aplicación para las elecciones de este año, se estaría promoviendo el principal sustento del abstencionismo: la rebelión.

            No obstante la justificación del legislador, quien argumenta que el voto voluntario “contribuye a un debilitamiento del sistema de representación política” y “el cuestionamiento de la legitimidad de los elegidos”, probablemente lo que no ha tomado en cuenta son las repercusiones de una acción como esta, en un país con una educación política deficiente que se ha acrecentado debido a la incredulidad y cuestionada labor de quienes forman parte de esta élite, infinitamente lejana a los intereses de la ciudadanía.

            Además, es un hecho que esta decisión limitaría las posibilidades de alcanzar una verdadera y palpable democracia en México, convirtiéndola en una inútil dictadura en la que, en lugar de abstencionismo, podría surgir una revolución de votos nulos que empeorarían la difícil situación que vive, desde hace varios años, la voluntad electoral.

            Por ello sería conveniente analizar los ejemplos de otros países cuyas legislaciones obligan o no a sus habitantes a votar, pues los contrastes entre éstos, pueden fungir como ejes en vías de la comprensión sobre el cómo aplicar una modificación así.

            Por ejemplo, si se consideran las cifras que han presentado otros países, tanto de voto obligatorio como voluntario, se podría cimentar de mejor manera la factibilidad de llegar a esta determinación en el nuestro, pues si bien es cierto que en donde se obliga a votar a la gente, la participación en los comicios aumenta, no en todos estos lugares se aplican las sanciones correspondientes por no emitir el sufragio, pero sí se procura la legitimación de la elección de sus representantes.

            En este contexto, sobresalen los casos de Honduras, Brasil, Bolivia, Paraguay y Argentina; países que incluyen en sus respectivos reglamentos la obligatoriedad del voto, contando con sanciones que no se cumplen y aún así superando, en todos los casos, el 70 por ciento de participación, mientras que México, con exactamente las mismas reglas y omisiones, ha alcanzado hasta el momento un promedio de tan sólo el 62 por ciento.

            Cabe destacar que de los anteriores se desprende Brasil, actual potencia económica latinoamericana, donde la pugna por la eliminación de esta restricción ha alcanzado hasta el momento una trascendencia importante, al grado de llegar a la probabilidad de eliminarla, pues dicho país ha encontrado en la regulación de otros asuntos como la democratización de las instituciones, la anulación de la censura en los medios de comunicación y la redistribución militar para fines de defensa nacional -promovidos por el expresidente Ernesto Geisel desde 1974- acciones que procuraran el paralelismo con los temas electorales, pero partiendo de la inclusión ciudadana y sin imponérseles medidas que pudieran percibirse represoras y, por lo tanto, generadoras de inconformidad y consecuente abstencionismo.

            Por otra parte, están países como Nicaragua, donde el voto es voluntario y en los últimos diez años se ha alcanzado una participación promedio del 81.4 por ciento, gracias a la conciencia electoral impulsada desde 1979 a través de la “Revolución Sandinista”, que buscó otorgar a los gobiernos un perfil progresista que hiciera de la ciudadanía una parte integral de las decisiones del país.



SUI GENERIS

Pero en México, la cosa es muy diferente. En nuestro país, invadido por el desinterés y la ignorancia inducida para beneficios partidistas y personales, el voto es el diamante en bruto más preciado.

            No por nada los gastos excesivos en las campañas que, vale la pena mencionar, con la obligación de asistir a las urnas se elevarían más, pues la necesidad material de un país con altos grados de miseria “orillarían” a las instituciones a valerse de mayores artimañas para conseguir boletas a favor. Y luego dicen los partidos que no incurren en prácticas retrógradas… por favor.



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viernes, 2 de diciembre de 2011

VÍA CRÍTICA / Todo sea por la pluralidad




Por Miguel Ángel Gómez Polanco

Sólo Veracruz es bello… y tan politizado. No obstante la percepción de la ciudadanía sobre la ausencia de democracia, comprobado por un estudio reciente realizado por el Instituto de Investigaciones Histórico Sociales de la UV; el Instituto Electoral Veracruzano (IEV) ha autorizado que la organización denominada “Alternativa Veracruzana” se convierta en partido político.

            El nuevo integrante es liderado por Alfredo Tress Jiménez; sí, aquel exdiputado que hasta parece pariente de otro ex, Sergio Vaca Betancourt, por lo rezongón que resultó y que al igual que éste, pertenecía a esa invención “dantesca” llamada Convergencia -ahora Movimiento Ciudadano-, la cual ya ha estado al borde de no alcanzar el tan anhelado 2 por ciento de votación establecido en el artículo 32 del Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales, para conservar su registro.

            Total, la cosa es demostrar que la pluralidad existe, aunque al final terminen buscando coaligarse con algún pez gordo que les dé sustento a ellos y a sus pocos o muchos simpatizantes, en una suerte de caciquismo necesario “por los que menos tienen”.

            Algunos dirán que es necesaria la apertura en las alternativas políticas que se ofertan a la población. Otros, lo podrán tomar como un acto de rebeldía, un capricho, que no deja nada más que aumentar la confusión y consecuente desconfianza en el tema político del estado.

            Pero curiosamente nadie se ha preocupado por lo menos en consultar si esos ciudadanos en verdad requieren de otra opción para elegir, cuando probablemente lo que sí pretendan discernir sea si gastar más o gastar menos en la manutención de estas “ideotas” como la que se le ocurrió a don Alfredo.

            Y es que aunque el IEV contará con 177 millones de pesos de presupuesto para el tan esperado 2012 – 11 millones menos de lo solicitado y 27 más de lo autorizado en el 2010 por el Congreso- el replanteamiento en la distribución de recursos es algo que convendría haber sido tomado en cuenta antes de aceptar este nuevo experimento político, más los que se pudieran agregar, aunque comiencen su aventura hasta el 2013.

            ¿Por qué? Fácil. Recordemos lo que sucedió en Michoacán recientemente, donde los pactos a favor de la civilidad, esa que sí interesa que aparezca, fueron hechos a un lado para abrir paso en el plató del escándalo al asunto que todos quisiéramos evitar, pero que tal parece es necesario en los discursos de la actualidad: el narcotráfico.

            Por una parte, las contradictorias –y convenientes- acusaciones de los partidos perdedores, los mismos que durante las campañas de Coco y Aureoles negaron rotundamente la presencia del narco en los comicios para después y que ya en la lona, retomaron este aspecto y con ello, la principal ofensiva (¿acordada?) contra el tricolor de cara al 2012. Y ojo: todo ello, partiendo de tres fuerzas políticas, no más.

            Y en un segundo plano, pero no por ello menos importante, están "pruebas" de supuestos narcotraficantes que admitían haber cedido recursos no sólo al PRI ¡si no a sus dos principales adversarios también! Para financiar las carreras rumbo los puestos de elección popular en disputa. Pero ¿alguien mencionó a los “chiquitos”? No.

            Todo tiene que ver. Finalmente, saber quién le da dinero a quien es lo de menos, pues de cualquier manera los favores se deben pagar.

La situación no se debe esbozar a partir de la supuesta diversificación de corrientes para motivar al veracruzano a que vote, pues actualmente esto nada más sirve para hacerlo partícipe de un juego inmerso en una retórica que sólo algunos comprenden y aprovechan para aumentar la confusión social, en vías de conseguir el poder.

            Por eso y muchas cosas más, como dice la canción del fallecido Aguile, estoy seguro y le comparto que la solución no está en crear más opciones para votar. En México hay ejes a los que este tipo de ocurrencias como Alternativa Veracruzana se tendrán que unir, inevitablemente, y eso no es plural.

Decía mi amigo Óscar: la simplicidad es la máxima sofisticación ¿o no?


Sui Generis



Digo, tal vez a eso se deba que en varias de las potencias mundiales como Estados Unidos, Francia, España, por citar algunos, la disyuntiva política se base en dos premisas ideológicas que, con sus respectivos aspavientos internos, no dejan de ser opciones simplificadas para la elección de las personas que conducen sus respectivos países.










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