sábado, 17 de diciembre de 2011

VÍA CRÍTICA / Marisela y los muertos

Por Miguel Ángel Gómez Polanco

Atenco y Ernestina Ascencio son tan sólo dos referentes de las cuestionables y por demás truculentas acciones que se ejercen en temas de connotación nacional en los que, ya sea represión, violación o cobardes asesinatos sin esclarecer, la realidad en general no dista de ser un asunto que cuenta con las conveniencias que implica un asunto como el de la seguridad en México, afianzado por la intervención del narcotráfico, la violencia y por supuesto, los agravios a los derechos humanos.

            Lo que sí parece increíble –e indignante, ni se diga- son las conclusiones a las que en la mayoría de las ocasiones se llegan, irónicamente “orilladas” por el control mediático de las conciencias y las percepciones que impera en el país.

              Por ejemplo, el penoso caso de un procurador como Arturo Chávez Chávez, de quien importó muy poco su pobre labor en los casos de feminicidios de Ciudad Juárez, fungiendo como procurador del estado chihuahuense, para después darle el puesto que hoy ocupa Marisela Morales.

En el caso del también conocido como “soldado de a pie”, apareció el señor Asange y sus Wikileaks, que mediante un bochornoso cable indicó que la embajada de Estados Unidos en México consideró como “totalmente inesperada y políticamente inexplicable” la designación de don Arturo. La conclusión: “una decisión personal e impostergable” de acuerdo con el comunicado oficial, para darle “muerte” política a este individuo.

            Otra anécdota inverosímil: la niña Paulette, quien en un principio fungiría –lastimosamente- como un distractor político apoyado por los medios de comunicación, pero que al final terminó siendo, aparte de una argumento que ni el cineasta y maestro del suspenso Wes Craven habría imaginado; un dolor de cabeza para el hoy conocido como deficiente articulador de discursos improvisados, Enrique Peña Nieto, con la participación de otro Arturo, pero de apellido Bazbaz (y sonzo, sonzo, como el otro).

            Pero lo que en últimos días ha sido un golpe definitivo a la vulnerable sociedad mexicana, es lo acontecido con Marisela Escobedo; aquella activista que luchó hasta donde la impunidad la dejó, buscando esclarecer el asesinato de su hija, Rubí Frayre Escobedo.

            Pero para no desentonar, apliquemos la de Jack el Destripador y vayamos por partes.

            Primero, la manera en que se desarrolló el proceso contra el principal indiciado en el crimen, Sergio Rafael Barraza Bocanegra, a quien en una primera instancia se le había dictado sentencia absolutoria, y después, en un segundo juicio, condenado a purgar 50 años de prisión.

            El detalle está, como diría el cómico de los pantaloncillos flojos, en que posterior a esta segunda determinación, la Procuraduría General de la República, así como la del estado de Chihuahua, contaban con 200 días para hallar a Sergio, cosa que no sucedió.

            En ese lapso, Marisela acudió pidiendo audiencia ante varios niveles, desde la propia PGR, hasta con el mismo Felipe Calderón Hinojosa; todos haciendo caso omiso de las solicitudes de la mujer y, además, valiéndoles las recomendaciones que incluso la Corte Interamericana de los Derechos Humanos había emitido, debido al riesgo que corría por las constantes amenazas recibidas. Así, ante la poca “fortuna”, Marisela no desistió y se postró en la Cruz de Clavos en un campamento para continuar con su reclamo y permanecer a los ojos de la vista pública, como un modo de defensa ante la ignorancia de las autoridades.

            Pero tendría que llegar el fatídico 16 de Diciembre del 2010, cuando Marisela Escobedo cae sobre la acera frente a su campamento, baleada.

            Para muchos, un crimen de Estado que se hundía en la impunidad, pronto tocaría fondo con el afianzamiento de medidas irresponsables para hallar al o los culpables.

            Un año tuvo que pasar para que surgieran noticias al respecto.

Entonces, en una muestra más de la deprimente situación que guarda el sistema de justicia mexicano, la Fiscalía General de Chihuahua da a conocer que cuenta con pruebas suficientes para determinar que Héctor Miguel Flores Morán, alias “el Payaso”, es el asesino de Marisela Escobedo. Sólo hay un inconveniente: el tipo hizo su payasada y… ya está muerto desde septiembre pasado.



SUI GENERIS

La Fiscalía en cuestión ha declarado que aunque “el payaso” es el presunto autor material de la muerte de Marisela, la búsqueda continúa para dar con el paradero de quien se considera el autor intelectual: Sergio Rafael Barraza. La pregunta es ¿si en 200 días que había posteriores a la sentencia dictada para apresarlo, tiempo durante el cual dieron muerte a la activista, ya sin ella ¿será más fácil encontrarlo?




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viernes, 9 de diciembre de 2011

VÍA CRÍTICA / Yo votaría por Peña Nieto

Por Miguel Ángel Gómez Polanco


Varios meses tuvieron que pasar para que la Comisión del Trabajo de la Cámara de Diputados sesionara. El resultado del encuentro, el mismo: sin llegar a acuerdos, luciendo indignaciones y anunciando que probablemente el dictamen respecto a la Reforma Laboral, saldrá de todo consenso para el presente período legislativo y mandándolo hasta Febrero del 2012.

            El principal señalamiento radica en que, no obstante la mayoría priista, el análisis y consecuente modificación y/o aprobación de la Reforma ha sido frenada, más no descartada, por quien apodan “el literato mexiquense” apoyado evidentemente por la comuna de su partido, con la intención de llegar a los comicios del próximo año y, previendo un posible triunfo, entonces sí darle luz verde a ésta y otras en iguales circunstancias como la de Seguridad y la Política.

Incluso, el diputado priista Armando Neyra, líder de la CTM en el Estado de México, lo dice sin remordimientos: la Reforma Laboral será aprobada hasta después de las elecciones de Julio, cuando México tenga un presidente acorde con las necesidades que un cambio así, requiere.

            Así pues, si no fuera por su afán de prolongar las alternativas estructurales para el progreso para el país, apegado a una vieja escuela estilo López Portillo, unitaria e insensible a los cambios urgentes que lo que menos necesitan es un hombre obstinado por tener bajo su control todo; entonces yo votaría por Peña Nieto.

            Pruebas de obstinación, hay de sobra. Por ejemplo, “nombrar” a Eruviel Ávila como candidato al gobierno de Edomex.

            La razón: Ávila es el primer mandatario en más de 70 años que no es integrante “legítimo” del mítico Grupo Atlacomulco, pues es oriundo de del Valle de México a diferencia de quienes han ocupado el mismo puesto durante este tiempo, originarios del Valle de Toluca, en una cadena de imposiciones ya tradicional.

            Y usted se preguntará ¿pero esto, qué tiene que ver? Pues ahí le va: Enrique Peña Nieto, actual líder de esta agrupación, se pasó como dicen, “por las armas”, la única regla del grupo en cuestión, la cual estaba basada en la lealtad promovida desde su presunta fundación por el hoy extinto Carlos Hank González.

            No obstante, aunque la decisión tomada por el copetudo tenía un sustento muy viable, como el hecho de que Eruviel haya nacido y cuente con una estructura electoral verdaderamente impresionante en el Valle de México, lugar donde se hallan nueve de los diez municipios más poblados del país; el cambio obedeció, indudablemente, a un interés casi obsesivo por garantizar resultados positivos en las urnas rumbo a la presidencia, dejando al descubierto una suerte de “sacrificio” del grupo y sus demostradamente frágiles normas actuales.

            Si este individuo es capaz de romper con tanta facilidad el código tan cuidado por décadas, como el del Grupo Atlacomulco –lo cual no significa que su filosofía sea buena opción, pues es conocida la fuerte tendencia al nepotismo, autoritarismo y la corrupción- entonces ¿qué sería capaz de hacer o dejar de, por un país con serios problemas de pobreza, rezago educativo y consecuente ignorancia, así como de violencia? Si no tuviera que preguntar esto, yo votaría por Peña Nieto.

            Y aún hay más, amigo lector: el candidato único del PRI por la silla presidencial (no la del águila, de Enrique Krauze y menos la de Carlos Fuentes) se ha desenvuelto en un ambiente católico por conveniencia como integrante del Opus Dei, reiterando su objetivo de poder, incluso, pegándose con esferas religiosas y -de nuevo- valiéndole un cacahuate el Estado Secular de nuestro país.

            Y para rematar, citar penosamente libros que describen el proceso “del México de los caudillos, al México institucional” para no hacer el ridículo, aún cuando su figura represente, en efecto, un caudillismo pero mediático, respaldado por la televisora encabezada por uno de apellido Azcárraga.

            En verdad que si no fuera por lo anteriormente desahogado, yo votaría por Enrique Peña Nieto.


Sui Generis

Agradeceré que se le avise a Carlos Loret de Mola que antes de querer regular espacios globales como la Internet y redes sociales, deben existir cambios (impedidos por su “víctima” de la guerra sucia) que en lugar de prohibir, fomenten la libertad de expresión bien sustentada (ya existente, por cierto). Aún así, no se puede defender lo indefendible, por más jugosa que sea la “mochada”.



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viernes, 2 de diciembre de 2011

VÍA CRÍTICA / Todo sea por la pluralidad




Por Miguel Ángel Gómez Polanco

Sólo Veracruz es bello… y tan politizado. No obstante la percepción de la ciudadanía sobre la ausencia de democracia, comprobado por un estudio reciente realizado por el Instituto de Investigaciones Histórico Sociales de la UV; el Instituto Electoral Veracruzano (IEV) ha autorizado que la organización denominada “Alternativa Veracruzana” se convierta en partido político.

            El nuevo integrante es liderado por Alfredo Tress Jiménez; sí, aquel exdiputado que hasta parece pariente de otro ex, Sergio Vaca Betancourt, por lo rezongón que resultó y que al igual que éste, pertenecía a esa invención “dantesca” llamada Convergencia -ahora Movimiento Ciudadano-, la cual ya ha estado al borde de no alcanzar el tan anhelado 2 por ciento de votación establecido en el artículo 32 del Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales, para conservar su registro.

            Total, la cosa es demostrar que la pluralidad existe, aunque al final terminen buscando coaligarse con algún pez gordo que les dé sustento a ellos y a sus pocos o muchos simpatizantes, en una suerte de caciquismo necesario “por los que menos tienen”.

            Algunos dirán que es necesaria la apertura en las alternativas políticas que se ofertan a la población. Otros, lo podrán tomar como un acto de rebeldía, un capricho, que no deja nada más que aumentar la confusión y consecuente desconfianza en el tema político del estado.

            Pero curiosamente nadie se ha preocupado por lo menos en consultar si esos ciudadanos en verdad requieren de otra opción para elegir, cuando probablemente lo que sí pretendan discernir sea si gastar más o gastar menos en la manutención de estas “ideotas” como la que se le ocurrió a don Alfredo.

            Y es que aunque el IEV contará con 177 millones de pesos de presupuesto para el tan esperado 2012 – 11 millones menos de lo solicitado y 27 más de lo autorizado en el 2010 por el Congreso- el replanteamiento en la distribución de recursos es algo que convendría haber sido tomado en cuenta antes de aceptar este nuevo experimento político, más los que se pudieran agregar, aunque comiencen su aventura hasta el 2013.

            ¿Por qué? Fácil. Recordemos lo que sucedió en Michoacán recientemente, donde los pactos a favor de la civilidad, esa que sí interesa que aparezca, fueron hechos a un lado para abrir paso en el plató del escándalo al asunto que todos quisiéramos evitar, pero que tal parece es necesario en los discursos de la actualidad: el narcotráfico.

            Por una parte, las contradictorias –y convenientes- acusaciones de los partidos perdedores, los mismos que durante las campañas de Coco y Aureoles negaron rotundamente la presencia del narco en los comicios para después y que ya en la lona, retomaron este aspecto y con ello, la principal ofensiva (¿acordada?) contra el tricolor de cara al 2012. Y ojo: todo ello, partiendo de tres fuerzas políticas, no más.

            Y en un segundo plano, pero no por ello menos importante, están "pruebas" de supuestos narcotraficantes que admitían haber cedido recursos no sólo al PRI ¡si no a sus dos principales adversarios también! Para financiar las carreras rumbo los puestos de elección popular en disputa. Pero ¿alguien mencionó a los “chiquitos”? No.

            Todo tiene que ver. Finalmente, saber quién le da dinero a quien es lo de menos, pues de cualquier manera los favores se deben pagar.

La situación no se debe esbozar a partir de la supuesta diversificación de corrientes para motivar al veracruzano a que vote, pues actualmente esto nada más sirve para hacerlo partícipe de un juego inmerso en una retórica que sólo algunos comprenden y aprovechan para aumentar la confusión social, en vías de conseguir el poder.

            Por eso y muchas cosas más, como dice la canción del fallecido Aguile, estoy seguro y le comparto que la solución no está en crear más opciones para votar. En México hay ejes a los que este tipo de ocurrencias como Alternativa Veracruzana se tendrán que unir, inevitablemente, y eso no es plural.

Decía mi amigo Óscar: la simplicidad es la máxima sofisticación ¿o no?


Sui Generis



Digo, tal vez a eso se deba que en varias de las potencias mundiales como Estados Unidos, Francia, España, por citar algunos, la disyuntiva política se base en dos premisas ideológicas que, con sus respectivos aspavientos internos, no dejan de ser opciones simplificadas para la elección de las personas que conducen sus respectivos países.










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viernes, 25 de noviembre de 2011

VÍA CRÍTICA / Polis con silbato

Por Miguel Ángel Gómez Polanco

Iba en serio. La iniciativa enviada por el gobernador Javier Duarte de Ochoa al Congrego local, en la que se plantea la desaparición de la Dirección de Tránsito y Transporte del Estado para dividir las funciones de ésta entre la secretarías de Gobierno y Seguridad Pública, ha sido turnada a comisiones.

El resultado ya se puede vislumbrar, tal como ha sucedido con todas las iniciativas enviadas por Duarte de Ochoa. Un cambio se avecina y será determinante el replanteamiento de la normativa de Tránsito y, por otro lado, la que asuma la Secretaría de Gobierno en relación al Transporte.

Con base en lo anterior, las fracciones III y IV del Artículo 14 del documento en cuestión mencionan algo fundamental: “proponer al Secretario de Seguridad Pública los programas relativos a la vigilancia del tránsito en las vías públicas” y “proponer al Secretario de Seguridad Pública las medidas que considere necesarias para optimizar los servicios de tránsito a que se refieren la presente Ley y su Reglamento”, cita el texto.

Proponer: palabra clave. Por consecuencia, dotar de armamento a los “policías de tránsito” una vez que esta reforma tenga luz verde, es una decisión que debe ser analizada.

De esta manera, la oportunidad se abre nuevamente para que la dependencia más propensa a ser objeto de desconfianza, la SSP, demuestre su cercanía y consideración a través de un ejercicio de consulta ciudadana, tal como lo mencionara el regidor IX del ayuntamiento xalapeño, Omar Miranda Romero.

Y es que precisamente la Constitución Política del Estado de Veracruz establece que “es obligación del Titular del Poder Ejecutivo del Estado instruir las medidas necesarias para velar por la conservación del orden, la tranquilidad y la seguridad del Estado”, por lo que seguir haciendo cambios que generen intranquilidad en la población, no es algo que convenga ahora.

Así pues, aunque el “capi” Montano insista en que “hace tiempo” los agentes de Tránsito estaban armados y no habría por qué preocuparse de que esto vuelva a suceder, la realidad es que los tiempos, las necesidades y el contexto del Veracruz actual son otras y eso, es prioridad.



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viernes, 18 de noviembre de 2011

VÍA CRÍTICA / Los amorosos 2.0

Por Miguel Ángel Gómez Polanco

Decía Jaime Sabines: “el amor es la prórroga perpetua, siempre el paso siguiente”, y qué razón tenía. Hoy en día, la perseverancia no dio tregua al hartazgo y el temor, cosa que ha quedado demostrada por la izquierda mexicana.

            Salvo ciertas excepciones protagonizadas por alguien de nombre –tal vez irónico- Jesús, el amor se ha hecho presente para demostrar cuán importante debe ser la integración y dejar a un lado las fracturas.

Al día de hoy, dos “titanes” de la política en nuestro país, han cedido ante una democracia que muchos veían innecesaria al interior del partido que ha protagonizado la mayor cantidad de los desdenes sufridos por sus seguidores y reflejado en los resultados de las últimas elecciones, siendo ellos los perdedores más sobresalientes.

            Pero hay amor ¿qué más da? Se dio cátedra de comprensión, principal cualidad de ese sentimiento y virtud necesaria para la integración nacional.

            No obstante, lo más interesante de este concepto adoptado por el otrora presidente legítimo y cuya transmisión a la militancia perredista se ha convertido en todo un indescifrable suceso, podría traducirse, al final de todo, como una de las mejores alianzas partidistas en términos discursivos que se hayan dado en la historia de México, en el supuesto de que Chepina, la del “México Posible”, quedara como la abanderada albiazul rumbo al 2012.

            Sí, porque entre la “República Amorosa” de Andrés Manuel y la sensibilidad de la mujer que ha cautivado con su tierna voz, modo de conducirse y postura de respeto total hacia las instituciones y ciudadanía, podría darse un frente común y sin registro ante el IFE, contra el de Atlacomulco, que de momento festeja haber hecho a un lado a Marcelo, sin tener que meter las manos y con un 39 por ciento a favor en las encuestas de preferencia electoral.

            La única verdad en esto es que los achaques relacionados con el talón de Aquiles del mexicano, la violencia y el narcotráfico, jugarán un papel determinante en lo que logren los candidatos a la presidencia de todos los partidos, basándose en el amor por nuestro país y la motivación que el pueblo mexicano encuentre en este parámetro de gobierno, de urgente sensibilidad y humanismo.

            Ante este panorama, ya se pueden pronosticar las bases de una contienda que seguramente marcará historia, porque para Sabines, “los amorosos, callan”, pero para la política en México, se hará todo lo contrario en una ofensiva poco común, tratando de convencer al electorado de que lo que debe tocar sus corazones, sea todo, menos balas. Así pues, los amorosos 2.0 ya están aquí.



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viernes, 11 de noviembre de 2011

VÍA CRÍTICA / Libertad de percepción

Por Miguel Ángel Gómez Polanco

El 17 de diciembre de 1986 marcó un antes y un después en la relación entre el periodismo y el tema del narcotráfico en Colombia. Ese día, Guillermo Cano Isaza, uno de los principales referentes de la prensa en aquel país, muere a manos de Pablo Escobar, líder del Cártel de Medellín.

            Posterior al crimen, la prensa del país sudamericano jugó un papel determinante en la percepción que la ciudadanía tuvo sobre este y otros hechos, pues a través de un acuerdo ejercido por la totalidad de los medios de comunicación cafeteros, la información que se difundió en relación al periodista fue distribuida de manera estratégica, para abarcar cualquier hecho con el que se asociara y, con ello, formar una especie de frente informativo contra el narcotráfico.

            Este hecho dio lugar a otros a los que muchos atribuyen parte importante en la caída del cártel más poderoso del mundo, a principios de los años 90, pues según especialistas, dotó al pueblo colombiano de mayor confianza en los medios y, por ende, se logró una comunión en aras de fortalecer la denuncia ciudadana.

            Sin embargo, en México pareciera que sucedió todo lo contrario. El pasado 24 de marzo, más de 700 medios de comunicación impulsados por el duopolio televisivo dominante, firmaron un acuerdo que tenía como fin “limitar la cobertura sobre la violencia del narcotráfico”, así como “poner especial cuidado en el lenguaje utilizado por los traficantes en sus historias”.

            Y aunque esto pudiera ser benéfico en cuanto a un propositivo manejo de la información ligada al narcotráfico en México, la realidad es que la corrupción noticiosa en nuestro país es algo cada vez más palpable, sobre todo en el aspecto de la autocensura obligada en la que se han tenido que ver involucrados varios medios, algo que este acuerdo, sin duda, promueve, pero de forma masiva.

            ¿Cuál es el resultado de esto? Que no sólo la libertad de expresión se vea coartada, sino que la percepción de la ciudadanía y su consecuente confianza en las instituciones y medios de comunicación, dependan de un sesgo absolutamente desfavorable.

            Al final, hechos como los lamentables fallecimientos del secretario de gobernación, Juan Camilo Mouriño y su sucesor, José Francisco Blake Mora, podrían quedar sin explicaciones concretas, y menos, transparentes, no obstante que en ambos casos, por ejemplo, existan curiosas coincidencias previas a las tragedias, como la captura de Jesús Zambada Reyes, en el caso del primero, y la de Ovidio Limón Sánchez, uno de los principales operadores de Joaquín “El Chapo” Guzmán, en el del tijuanense.




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jueves, 3 de noviembre de 2011

VÍA CRÍTICA / ¿Un verdadero cine veracruzano?

Por Miguel Ángel Gómez Polanco

A pesar de que la Dirección de Cinematografía del Estado asegura que no existe una cuantificación de las producciones extranjeras que se han realizado en el presente año, para nadie es un secreto que Veracruz siempre ha resultado un destino ideal para el Séptimo Arte, ya sea por la diversidad de escenarios con los que cuenta, o bien, por la presencia de mano de obra ciertamente barata, integrada por aquellos que han hecho del cine una suerte de utopía que espera ser valorada por sí misma.

            Y es que también es innegable que, aunque festivales como Filmarte intentan promover e impulsar a la juventud para concursar y competir en una plataforma de producción, está claro que dada la cantidad de talento existente, los apoyos debieran considerarse de mejor manera, en aras de establecer un verdadero semillero fílmico que actualmente está invadido de apatía y falta de apoyos reales.

            Con lo anterior no insinúo que el gobierno estatal tenga la obligación de proveer de dinero a los proyectos cinematográficos locales, pues sería imposible, sin embargo, algo que podría traducirse en una necesidad sustentable es la creación de algún organismo o instituto que ofreciera gestión y asesoría para la consecución de todos la recursos que una producción, desde un cortometraje, requiere.

            Esto traería varios beneficios, destacando dos, que son: la orientación en materia de desarrollo fílmico en todas las áreas, desde la concepción de la idea, hasta la obtención de recursos para la realización. Así también, la creación de una especie de “bolsa de proyectos”, la cual pueda ser presentada a la iniciativa privada para su financiamiento, pues es este sector en la actualidad el que realmente podría respaldar un posible surgimiento de cinematografía hecha en Veracruz.

            En ese sentido, el enemigo a vencer sería el desconocimiento, pues a pesar de la existencia de herramientas como el estímulo fiscal previsto en el artículo 226 de la Ley del Impuesto Sobre la Renta, cuyo aprovechamiento ha sido parcialmente explotado en México, la rentabilidad del cine aún es vista con desconfianza.

            Se dice que la Cámara Nacional de la Industria Cinematográfica y del Videograma (CANACINE) entrará en un nuevo proceso de expansión y, por ende, Veracruz contaría con una delegación de ésta, con la finalidad de brindar este tipo de “guía”.

Sin embargo, tras el éxito de Filmarte y los galardones obtenidos por gente como Fabrizio Prada y J. Xavier Velasco, entre otros, se espera que el gobierno estatal también se interese por el fomento de un verdadero cine veracruzano.




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